Poesías
La
rosa blanca
Cultivo una rosa blanca,
En julio como en enero,
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca.
Y
para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo
Cardo ni oruga cultivo:
Cultivo la rosa blanca.
José
Martí
Amigos
Repartiendo
y compartiendo riberas
olvidando noches de naufragios,
inquieta y despistada
entre libros y hojas:
le conocí...
Con ese talante de imagen tierna
tan distinto y reservado
tan alegre y tan vibrante
apareces tu.
Amigo...
te descubro en cada mirada
día tras día y fuimos cómplices en fantasías
hasta llegar a la risa, a tu risa:
mi mejor imagen.
Repartiendo y compartiendo riberas
estallan emociones en la orilla
de mi cuerpo...
Nos separaremos y yo,
me iré y te irás,
pero no...
viajarán los trovadores hasta ti
para llevarte una sonrisa de mis labios,
por ese lazo indestructible, que nos une,
quiero quedarme en tu recuerdo
allí, junto a tus conocimientos,
-indescifrable-
déjame tu ternura intacta,
virgen como el agua y
al no verte te veré. Amigo...
el adiós es breve y no duele
cuando se desea lo mejor y
recuerda siempre esto:
la distancia lo abarca todo...
menos la separación
y yo te tendré
por debajo de la inexistencia.
Tu eres mi mejor amigo...
Un
hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle. Después
de mucho andar, el hombre se dio cuenta que tanto él, como
su caballo y su perro habían muerto en un accidente (a
veces los muertos toman tiempo para comprender su nueva condición).
La caminata era muy larga, montaña arriba; el sol era fuerte,
y ellos estaban cansados, sudados y tenían mucha sed. Necesitaban
desesperadamente agua. En una curva del camino vieron una puerta
magnífica, toda de mármol, que conducía a
una plazoleta con piso de oro, en el centro de la cual había
una fuente de la que manaba agua cristalina. El caminante se dirigió
al guardián que, dentro de una ornamentada casilla, vigilaba
la entrada.
"Buenos
días", le dijo.
"Buenos
días", respondió el guardián.
"¿Qué
lugar es este, tan lindo?" preguntó el hombre.
"Este
es el Cielo", fue la respuesta.
"Qué
suerte que llegamos al Cielo! Estamos con mucha sed", dijo
el hombre.
"Pues
el señor puede entrar y beber agua a voluntad", contestó
el guardián, indicándole la fuente.
"Mi caballo
y mi cachorro también están sedientos", comentó
el hombre.
"Lo lamento
mucho", dijo el guardián,"pero aquí no
se permite la entrada a los animales".
"Pero
ellos me han acompañado siempre", dijo el hombre.
El guardián
se limitó a menear la cabeza negativamente. El hombre quedó
muy desilusionado, porque su sed era grande, pero decidió
no beber si sus amigos no podían hacerlo. Así que
prosiguió su camino. Después de mucho caminar montaña
arriba, con sed y cansancio multiplicados, llegaron a un sitio
cuya entrada estaba marcada por una vieja puerta entreabierta.
La puerta se abría hacia un amplio camino de tierra, con
verdes árboles a ambos lados que brindaban buen cobijo
del sol. A la sombra de uno de ellos había un anciano de
blanca barba, apoyada sobre el tronco; parecía adormilado,
con la cabeza cubierta por un sombrero. El caminante se aproximó.
"Buenos
días", le dijo.
"Buenos
días", respondió el anciano.
"Estamos
con mucha sed, mi caballo, mi perro y yo. Hay algún lugar
donde podamos encontrar agua?"
"Detrás
de aquellos matorrales hay un manantial", contestó
el anciano. "Pueden beber a voluntad".
El hombre,
el caballo y el perro fueron hasta el manantial, y finalmente
pudieron calmar la sed y refrescarse. Al volver hasta donde estaba
el anciano, el hombre le agradeció.
"Pueden
volver cuando quieran", fue la respuesta.
"A propósito",
dijo el caminante, "cuál es el nombre de este lugar?".
"Están
en el cielo", contestó el anciano con una sonrisa.
"¡Pero
no es posible!" exclamó el hombre. "El guardián
que estaba al pié de la montaña , junto al gran
portal de mármol, nos dijo que el Cielo era aquel!"
"No,
aquello no es el cielo, es el infierno."
El caminante
quedó perplejo.
"Pero
entonces, esa es una información falsa, y puede causar
grandes confusiones!!!"
"De ninguna
manera", respondió el anciano.- "La verdad es
que ellos nos hacen un gran favor, porque allá se quedan
aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos…..
"
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